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Conozcamos la voluntad de Dios
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A cada persona que cree en Dios
le conviene conocer su voluntad, tanto en su conjunto como en los detalles
diarios. Todos necesitamos preguntar a menudo ¿Qué quiere Dios que yo haga?
¿Cómo quiere que viva? San Ignacio de Loyola vio el hacer la voluntad de Dios
no solo como el mandamiento para nuestras vidas, sino también nuestras
recompensas.
“Enséñame, buen Señor, a
servirte como mereces: a dar sin contar el costo, a luchar sin contar las
heridas, a trabajar y a no buscar descanso, a laborar sin pedir recompensas
excepto saber que hacemos tu voluntad”.
El verdadero significado de la
vida y el profundo sentido de satisfacción y propósito lo encontramos cuando
hagamos la voluntad de Dios.
¿Cómo sabemos que estamos
haciendo la voluntad de Dios’ Una de las maneras más sencillas es esta:
1. Consagrarnos
al Señor cada día, y a invitarlo durante el día, con solo decir: “Señor,
pongo mi vida en tus manos. Haz conmigo lo que tú quieras”.
2. Confiemos
en el Señor para que nos provea el trabajo y las relaciones que necesitamos a
fin de cumplir su propósito en nuestras vidas.
Como Roberta Hromas, una
destacada maestra de Biblia, dijera una vez: “Solo responde a las llamadas en
tu puerta, en tu teléfono y contesta tus cartas. El Señor pondrá en tu camino
las oportunidades que Él desea que busques”.
La voluntad de Dios no es un
misterio que tratamos de descubrir con urgencia. Él no desea que su voluntad
sea un secreto porque la Biblia está llena de pasajes sobre el conocimiento
de su voluntad, escuchar al Espíritu de Dios y estudiar su Palabra. ¡Entonces
podemos saber lo que Él ha planeado para nosotros!
Si he
hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino.
Éxodo
33:13
Tomado
del libro Momentos De Quietud Con Dios
Traducción:
José Luis Martínez
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Lo invitamos a nutrir su corazón con las perlas de agua viva que Dios pone a su disposición, aquí encontrara palabras que animaran su espíritu y le invitaran a reflexionar sobre el diario vivir, esperamos que sea alimento para Usted y un manantial que calme su sed al ver las cosas que Dios tiene para Usted.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Conozcamos la voluntad de Dios
sábado, 23 de noviembre de 2013
VAS MUY DEPRISA
Cierta vez, un conductor se desplazaba por una carretera a una velocidad excesivamente alta, cuando de repente, justo después de una curva, aparece un hombre parado en medio de la vía haciendo señal de parada con los brazos y de una forma desesperante.
El conductor, sorprendido y a la vez asustado, toca insistentemente la bocina para ver si así el individuo se quitaba del camino, pero fue inútil. El hombre seguía haciendo señal de parar con sus brazos.
-Debe de estar loco -dijo el conductor mientras pisaba el freno provocando un fuerte chirrido y dejando dos largas marcas negras en el pavimento, logrando así detener el coche antes de arrollar a aquel hombre. Muy enojado, se baja del coche y cerrando violentamente la puerta, se dirige hacia el hombre y le dice:
- ¿Acaso no tienes ojos? ¿No ves lo peligrosa que es esta carretera y te colocas en medio de ella como si nada? ¿O acaso estás loco para no ver el peligro que corres?
-No señor, no estoy loco -le contestó el individuo-. Lo que pasa es que el puente que está en la próxima curva acaba de desplomarse; y sabía que, si no hacía algo, usted, en este momento, ya estaría muerto. Tuve que arriesgar mi vida para ver si podía salvar la suya.
Quizás, en la carretera de tu vida algún católico "loco" te ha obstaculizado el paso para hablarte del Amor de Dios, lo mucho que Cristo te ama; y te has enojado sobremanera porque vas MUY DEPRISA.
Quizás hoy yo esté obstaculizando tu camino quitándote unos minutos; pero, ¿qué habría pasado si el conductor hace caso omiso al individuo del camino? ¿Qué crees que pasará a los que oyen la advertencia de la palabra de Dios y no hacen caso?
"HAY CAMINOS QUE AL HOMBRE LE PARECEN DERECHOS, PERO SU FIN ES CAMINO DE MUERTE". Proverbios 14.12
El conductor, sorprendido y a la vez asustado, toca insistentemente la bocina para ver si así el individuo se quitaba del camino, pero fue inútil. El hombre seguía haciendo señal de parar con sus brazos.
-Debe de estar loco -dijo el conductor mientras pisaba el freno provocando un fuerte chirrido y dejando dos largas marcas negras en el pavimento, logrando así detener el coche antes de arrollar a aquel hombre. Muy enojado, se baja del coche y cerrando violentamente la puerta, se dirige hacia el hombre y le dice:
- ¿Acaso no tienes ojos? ¿No ves lo peligrosa que es esta carretera y te colocas en medio de ella como si nada? ¿O acaso estás loco para no ver el peligro que corres?
-No señor, no estoy loco -le contestó el individuo-. Lo que pasa es que el puente que está en la próxima curva acaba de desplomarse; y sabía que, si no hacía algo, usted, en este momento, ya estaría muerto. Tuve que arriesgar mi vida para ver si podía salvar la suya.
Quizás, en la carretera de tu vida algún católico "loco" te ha obstaculizado el paso para hablarte del Amor de Dios, lo mucho que Cristo te ama; y te has enojado sobremanera porque vas MUY DEPRISA.
Quizás hoy yo esté obstaculizando tu camino quitándote unos minutos; pero, ¿qué habría pasado si el conductor hace caso omiso al individuo del camino? ¿Qué crees que pasará a los que oyen la advertencia de la palabra de Dios y no hacen caso?
"HAY CAMINOS QUE AL HOMBRE LE PARECEN DERECHOS, PERO SU FIN ES CAMINO DE MUERTE". Proverbios 14.12
jueves, 21 de noviembre de 2013
Una Oración
Al regresar de un viaje misionero a su Iglesia local en Michigan, EU. Testificaba este misionero lo que Dios había hecho con él: Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de África, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos.
El viaje era de dos días, y debería atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje debía acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al día siguiente.
En uno de estos viajes, llegué a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas, los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital. Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleándose, uno de ellos estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hablé de Nuestro Señor Jesucristo.
Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegue al hospital sin ningún incidente.
Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi anterior viaje y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, él se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas.
El agrego: “Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados”.
Ante esto no pude más que sonreír a carcajadas y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: “no señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos, eran 26″.
En ese momento, uno de los hermanos de la iglesia se puso en pie, interrumpió al misionero y le preguntó la fecha y hora del suceso, al misionero responderle, el hermano contó la siguiente historia: “A la hora de su incidente en África era de mañana aquí. Yo me preparaba para salir cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por usted, de hecho el llamado era tan fuerte que comencé a llamar a los hermanos de la congregación para reunirnos en el Templo a orar por usted. Hoy quisiera que los Caballeros que vinieron ese día a orar por usted, se pusieran de pie. El misionero no estaba tan preocupado por saber quiénes eran ellos, más bien se dedicó a contarlos, un total de 26 hombres.
¿Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien?, pero has decidido ponerlo en tu lista de “cosas por hacer” y te has dicho: “Oraré más tarde”. ¿Te ha llamado alguien alguna vez que te ha dicho?, necesito que ores por mí.
Si en alguna ocasión sientes la inquietud de orar por alguien, no vaciles en hacerlo, no lo dejes para luego. Nadie seria lastimado por una oración.
“Orad sin cesar” 1 Tesalonicenses 5:17
“Orad unos por otros”, “La oración eficaz del justo puede mucho” Santiago 5:16
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” 2 Tesalonicenses 3:1
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” 2 Tesalonicenses 3:1
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Bálsamo
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Bálsamo
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En siglos pasados, se plantaban
en terrazas las arboledas de bálsamo en las colinas al sur de Jerusalén.
También se cultivaban en los campos al este del río Jordán, en la región
conocida como Galaad. La savia que tenía grandes y valiosas propiedades
medicinales para ayudar a sanar las heridas. El bálsamo se usaba en especial
para tratar picaduras de escorpiones y mordeduras de serpientes. Debido a que
los escorpiones y las serpientes abundaban en las zonas desérticas de Judea y
de todo el Oriente Medio, el bálsamo era muy valioso y era importante
artículo de exportación a lo largo de las antiguas rutas comerciales.
El “bálsamo de Galaad está
identificado con Jesús. Él es el que sana nuestras heridas.
Cada día viene con la
posibilidad de que suframos picaduras y mordeduras, tanto en sentido literal
como figurado. Aunque no siempre son mortales, estos “golpes” del enemigo
son, no obstante, hirientes y perjudiciales. ¿Cómo les aplicamos el bálsamo
de Jesucristo?
La mejor manera es mediante la
alabanza. En cualquier momento que nos veamos bajo ataque o heridas, podemos
dirigir nuestra mente a Cristo con una palabra, pensamiento o cántico de
alabanza.
Por ejemplo, si nos sentimos
atacados por un enjambre de problemas punzantes, podemos decir: “Te alabo
Jesús, tú eres mi salvador, mi libertador y mi ayuda segura”. Si nos sentimos
heridos por el fracaso, podemos decir: “Te alabo, Jesús, tú eres mi
redentor”.
Si nos sentimos heridos en el
corazón por una palabra de crítica o rechazo, podemos decir “Te alabo, Jesús,
pues enviaste al Espíritu Santo para que fuera mi consolador”. Si nos
sentimos abrumados por las responsabilidades, podemos decir: “Te alabo,
Jesús, tú eres mi príncipe de paz”.
A medida que alabamos a Jesús,
descubriremos que calma el dolor asociado con un incidente o situación. Él es
el Señor de señores, eso incluye cualquier cosa que trate de “señorear” sobre
nosotros.
Haz
conmigo señal para bien.
Y
véanlo los que me aborrecen y sean avergonzados;
Porque
tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.
Salmos
86:17
Tomado
del libro Momentos De Quietud Con Dios
Traducción:
José Luis Martinez
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lunes, 18 de noviembre de 2013
La Ancianita
La anciana campesina caminaba lentamente, cargando con dificultad un atado de leña para alimentar una hoguera en la que cocinaba. Su rancho era un pedazo de techo caído sobre una pared, formando un espacio triangular dentro de éste.
Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo, se encontró con ella y conmovido por la edad y las condiciones en las que vivía la humilde mujer, decidió buscar la manera de ayudarla.
La señora hablaba en forma alegre y determinada, le contó al juez que comía de lo que crecía en la granja, que tenía algunas gallinas y una vaca que le producían lo indispensable. No había tonos de queja ni de carencia en la conversación de la anciana, todo lo contrario, sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza. Después de haber conversado un buen rato, el juez le preguntó a la campesina:
-Disculpe señora, ¿hay alguna forma en la que la pueda ayudar? ¿Tal vez ropa, o medicinas? Si en algo puedo colaborarle solo dígame y con gusto haré lo que pueda.
La anciana guardó silencio por un momento, y finalmente respondió:
-Muchas gracias, en realidad no necesito nada para mí, pero sí para el viejito.
-¿El viejito?-, preguntó el juez.
-Sí -continuó la señora-, está muy enfermo, está adentro en la casa, ya no se puede ni parar, tiene muchos dolores, me toca hacerle todo porque el pobre no puede ni moverse.
-¿Y qué tiene su esposo?- replicó el juez, sorprendido.
-No es mi esposo -respondió la anciana-, es un viejito que encontré desamparado y ¿cómo lo iba a dejar solito? Por eso desde hace como dos años que lo estoy cuidando.
Nadie es tan pobre que no pueda dar, nadie es tan rico que no necesite recibir.
“El justo hace ventaja a su prójimo.” Proverbios 12:26
“Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Hechos 20:35
“Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.” Lucas 6:21
viernes, 15 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
El Zapatero
Un joven llamado Ronald tenía una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con él. En una ocasión ella llevó al joven a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a la medida.
El zapatero le preguntó: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeo un poco, él no sabía lo que quería. El zapatero dijo:” Esta bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos”. Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar: “¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald le contestó: “No sé”.
El zapatero le dijo: “Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos”. Ronald contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y la otra redonda. El zapatero lo miró y le dijo: “Esto te enseñará que desde ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti”. Y el joven agregaba:” Aprendí allí mismo a tomar mis propias decisiones, si uno no lo hace, otro lo hará por uno”
¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decisión, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender.
"Que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, Para que discernáis lo mejor;" Filipenses 1:9
"Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo." Salmos 55:22
"El temor del Eterno es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia" Proverbios 9:10
"Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber". Proverbios 9:8-9
No permita que un éxito le impida intentar cosas mayores y superiores. Establezca constantemente nuevos objetivos y conseguirá cosas que jamás pensó que sería posible lograr
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Seamos un buen ejemplo
Seamos un buen ejemplo
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Benjamín Franklin quería que
Filadelfia se iluminara. Creía que iluminando las calles de la ciudad no solo
mejoraría la estética, sino que las haría más seguras. Pero no trató de
persuadir a los habitantes de Filadelfia hablando con ellos. En cambio, colgó
una hermosa lámpara en el frente de su puerta. Mantuvo la lámpara bien
lustrada, y con mucho cuidado y confianza la encendía cada noche justo antes
del anochecer. La gente que paseaba por la calle oscura veía la lámpara de
Franklin desde lejos.
Encontraban su resplandor bello
y agradable además de útil, pues les guiaba en el camino. Muy pronto los
vecinos de Franklin comenzaron a colgar lámparas en los frentes de sus casas.
Luego de un tiempo la ciudad estaba ya por completo iluminada, y más personas
comenzaron a apreciar la belleza y el valor de la brillante idea de Franklin.
Iluminar las calles creó una ciudad grande, importante y muy brillante.
Así como Franklin se convirtió
en el centro de iluminación de su ciudad, nuestras acciones pueden ser
linternas para nuestras familias, vecinos, compañeros de trabajo, amigos,
etc. Lo que ellos vean, lo copiarán. Y cuando vean la luz se sentirán
inspirados para encender sus propias velas.
Porque
ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho,
vosotros
también hagáis.
Juan
13:15
Tomado
del Libro -El libro devocionario de Dios para el centro de Trabajo
Por
Editorial Unilit
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martes, 12 de noviembre de 2013
El Papel Arrugado.
Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.
La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi consejero, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso. Y entonces me dijo: Estrújalo, Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel. Luego me dijo: Ahora déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.
Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas. Entonces mi consejero hablo: "El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. "Aunque intentemos enmendar el error, ya estará "marcado".
Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo más triste es que dejamos "arrugas" en muchos corazones.
Desde hoy, se más compresivo y más paciente, pero en especial aprende a dejar el orgullo a un lado y haz como haría un valiente, pide perdón y reconoce tu error.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda "El papel arrugado".
Hacer lo correcto siempre tiene su mérito y su recompensa. Por lo general no es instantáneo, pero el alivio momentáneo de la solución fácil no es nada si se le compara con el gozo eterno de haber tomado la decisión correcta.
"La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor."Proverbios 15:1
"Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina."Proverbios 12:18
"Los sabios guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana. Proverbios 10:14
"La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa."Proverbios 19:11
jueves, 7 de noviembre de 2013
¿En qué forma estamos?
¿En qué forma estamos?
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Las vasijas de barro de todas
formas y tamaños eran utensilios valiosos en los hogares de la antigüedad.
Nuestros antepasados usaban grandes tinajas para almacenar agua y aceite;
empleaban cántaros para acarrear agua y frascos de terracota para guardar perfumes.
Las vasijas de barro para almacenamiento se llenaban de granos y otros
alimentos. Las amas de casa usaban cazuelas de barro para cocinar. En las
comidas, usaban utensilios de barro como platos y tazones. En la noche
iluminaban las casas con lámparas de barro.
Los alfareros que fabricaban
estos utensilios tan necesarios eran parte muy importante de la economía de
los antiguos pueblos y ciudades. Un alfarero moderno describió así su
artesanía:
“Mis dos manos dieron forma a
esta vasija. Y el lugar en el que se forma en realidad es uno de tensión
entre la presión aplicada en el exterior y la presión de la mano en el
interior. Así ha sido mi vida. Tristeza, muerte e infortunio y el amor de los
amigos y todas las cosas que me han sucedido en la vida que ni siquiera
elegí. Todas influyeron en mi vida. Sin embargo, hay cosas que creo tengo
dentro de mí: mi fe en Dios y el amor de algunos amigos que actuaron en mí.
Mi vida, al igual que esta vasija, es el resultado de lo que ocurrió en el
exterior y de lo que sucede en el interior de mi vida. La vida, como esta
vasija, se forma en lugares de tensión”.
A lo largo del día quizás nos
sintamos regulados por el estrés, abrumados por las responsabilidades y
presionados por los retos que nos acosan desde el exterior. Sin fortaleza de
espíritu en nuestro interior, esas dificultades nos llevarán al derrumbe bajo
la presión externa.
Durante este descanso,
alimentemos nuestro espíritu con las Escrituras. Esto nos mantendrá fuertes,
renovados y restaurados por dentro. Podemos responder con fortaleza interior
y creatividad a lo que de otra manera nos derrotaría.
Recordemos, nuestra vida
interior nos da las fuerzas que necesitamos para convertirnos en un vaso útil
en la familia de Dios.
Aunque
este nuestro hombre exterior se va degastando,
el
interior no obstante se renueva de día en día.
2
Corintios 4:16
Tomado
del Libro - Devocionario Momentos de quietud con Dios
Por
Editorial Unilit
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
Dichoso el que haya sabiduría…
Una cosa es esperar el tiempo de Dios, y otra muy distinta es,quedarse de brazos cruzados y que las cosas ocurran como porarte de magia.
Es importante alcanzar grandes objetivos en la vida, pero más importante aún es disfrutar del proceso y cuando se alcanza la meta, poder ser feliz deleitándose en ella.
Hay gente muy inteligente, grandes estrategas, pero cuando van en busca de concretar metas, lo hacen sin sabiduría (que no es lo mismo que inteligencia) y por eso, luchan por llegar a sus objetivos a cualquier precio; y cuando llegan a los mismos no pueden disfrutar de ello, pues, han dejado en el camino una larga lista de hechos de los cuales no se pueden enorgullecer.
Se puede ser exitoso y feliz al mismo tiempo, pero también se puede ser exitoso e infeliz. La razón es, porque sencillamente quien es exitoso es aquella persona que solamente ha llegado a la meta. Pero feliz es aquel que no solo llega a la meta sino que disfruta del proceso (en un proceso justo, noble y ético), sera feliz cuando llega a la cumbre.
martes, 5 de noviembre de 2013
Una Flor
Había una joven muy rica, que tenía todo: un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo donde le pagaban muy bien, una familia unida.
Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los que haceres le ocupaban todo su tiempo y su vida estaba mal en algunas áreas. Si el trabajo consumía mucho tiempo, abandonaba a sus hijos, si surgía algún problema, ella dejaba de lado a su marido… Y así, las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después.
Hasta que un día, su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: una flor muy cara y rarísima, de la cual había apenas un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo:
"Hija, esta flor te ayudará mucho más de lo que tú te imaginas! Únicamente necesitas regarla y podarla de vez en cuando, ocasionalmente conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y las más lindas flores."
La joven la recibió emocionada, pues la flor era de una belleza sin igual. Más el tiempo fue pasando, los problemas surgían, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor.
Ella llegaba a casa, miraba la flor y aún estaba ahí, no mostraba ningún signo de debilidad o muerte, siempre, linda, perfumada. Entonces ella pasaba sin prestarle más atención.
Hasta que un día, sin más, la flor murió. Ella llegó a casa y se llevó un susto! Estaba completamente muerta, sus raíces estaban resecas, sus flores caídas y sus hojas amarillas. La Joven se echó a llorar y le contó a su padre lo que había acontecido. Su padre entonces respondió: "Imagine que eso ocurriría, y no puedo darte otra flor, porque no existe otra igual a ella, era única, así como tus hijos, tu marido, tus amigos y toda tu familia.
Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero debes aprender a regarlos, podarlos y dar atención a ellos, pues así como la flor, los sentimientos también mueren. Tú te acostumbraste a ver la flor viva, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla. Cuida a las personas que amas!"
Y tú?… Cuidas de las bendiciones que Dios te ha dado? Proteges esa flor, pues forman parte de las bendiciones del Señor: Él nos las da, mas nosotros somos lo que debemos cuidar de ellas.
"Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada." Lucas 10:41-42 Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Mateo 6:33
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1
"Misericordia es la base de nuestra proyección hacía el futuro. El pasado nos ha marcado para afectar el presente, pero lo que nos da el fundamento para el futuro es la Misericordia. Por la Misericordia de Dios es que podemos movernos hacía el mañana".
lunes, 4 de noviembre de 2013
Dios saca lo mejor de nosotros
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Dios saca lo mejor de nosotros
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Jesús tenía el poder para sacar
lo mejor de cada persona. Cuando se encontró con Simón, un torpe pescador
bastante charlatán, pudo descubrir su potencial aún más allá de sus escasas
habilidades. Lo miró a los ojos y le dijo: - ¿Así que tú eres Simón, el hijo
de Jonás? Simón asintió con la cabeza. – Desde ahora te llamarás Pedro –
declaro Jesús (Juan 1:42).
Pedro significa roca, y Jesús
decidió que de ahora en adelante Simón se llamaría Pedro (La roca), aunque en
ese momento Pedro distaba mucho de ser una persona de carácter fuerte. Sin
embargo, Jesús vio su potencial, y este pescador se transformó en una roca
sólida que llegó a ser líder de la Iglesia de Jerusalén.
A través de las páginas de la
Biblia encontramos personas que luego de haber experimentado un encuentro con
Dios, cambiaron radicalmente sus vidas. Abram se convirtió en Abraham, “padre
de multitudes”. Jacob, luego de un encuentro con Dios se llamó Israel, que
significa “el que lucha con Dios”.
Es importante que comprendamos
que Dios nos fortalece de la misma manera que lo hizo con los personajes de
la Biblia. Él nos ama y sacará lo mejor de nosotros. Él solo no solo ve lo
que somos, sino también lo que podemos llegar a ser.
A
lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios.
Juan
1:11
Tomado
del libro Conectado con Dios.
Autor:
Jim Burns
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viernes, 1 de noviembre de 2013
La belleza de la disciplina
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La belleza de la disciplina
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El antiguo arte chino llamado
bonsái ha existido como una forma de arte hortícola por casi dos mil años. El
significado literal de la palabra bonsái es, tanto en chino como en japonés,
“árbol en una maceta”. Practicado en todo el mundo, el bonsái es un arte
sublime en el que la forma, la armonía, la proporción y la escala se
equilibran con sumo cuidado y la mano humana trabaja en una causa común con
la naturaleza.
Un árbol plantado en una maceta
no es un bonsái hasta que se poda, da forma y prepara para que tenga la forma
deseada. Los bonsái se quedan pequeños debido al cuidado control de las
condiciones de crecimiento de la planta. Solo se permiten que queden las
ramas que son importantes para el diseño general del bonsái, mientras que se
podan las que producen un crecimiento indeseado. Las raíces del bonsái se
confinan a una maceta y se cortan cada cierto tiempo.
La forma de estos árboles es
como la encontramos siempre en la naturaleza. Se sabe que algunos bonsáis han
vivido por cientos de años y se valora mucho la apariencia de vejez. El
bonsái vivo cambiará a través de las estaciones y los años, requiriendo la
poda y preparación durante toda su vida. Y a medida que pasa el tiempo, será
cada vez más bello.
En realidad el bonsái no será
más un árbol común, si no fuera por la disciplina del artista. Al darle
constante atención a la dirección del crecimiento, podando todo lo que es feo
o innecesario, y fortaleciendo las ramas más vitales se logra una obra de
arte que ofrece belleza a lo que rodea por muchos años.
En nuestra vida, es esa misma
disciplina la que hace que todo sea diferente entre una vida común y otra que
aporta gozo y belleza a todo lo que la rodea. Con la Palabra de Dios como
nuestra disciplina, nosotros también llegaremos a ser obras de arte. Tenemos
que ser constantes, y saber que nuestro crecimiento es un proceso, no
desmayemos, cada día tomemos nuevas fuerzas y seamos disciplinados. Dios no
se ha detenido, al contrario, cada día nos lleva en su proceso para que
lleguemos a cumplir su propósito en esta vida.
Es
verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de
tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han
sido ejercitados.
Hebreos
12:11
Tomado
del libro Momentos De Quietud Con Dios
Traducción:
José Luis Martínez
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jueves, 31 de octubre de 2013
LUZ PARA EL CAMINO
Había una vez, hace cientos de años en una ciudad de Oriente, un hombre que caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo reconoció y le preguntó: ¿Bruno qué haces con una lámpara en la mano, si tú eres ciego?
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean…
No sólo es importante la luz que me guía a mí, sino también la que yo soy para otros. Podemos alumbrar nuestro propio camino y también ayudar con nuestra luz a que otros encuentren el suyo.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras y les oscurecemos y dificultamos mucho más el camino. Son las sombras del desaliento, la crítica, el egoísmo, la soberbia, el desamor, el orgullo, la envidia, el odio, el resentimiento…
“Nunca olvidemos que el verdadero poder está en la humildad y el servicio”. (Papa Francisco)
“Un líder no te dice lo que tienes que hacer, te muestra cómo se hace”. ‘’La grandeza no consiste en recibir honores, sino en merecerlos’’.
Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." Juan 8,31-42 …
miércoles, 30 de octubre de 2013
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Cuentan que un día, muy temprano, salió a pescar una persona con mucho ánimo y contento, ya que presentía que pescaría mucho. Tenía todas las condiciones perfectas para hacer una gran pesca. Se monta en su bote, comenzó a remar y llegando no muy lejos de la orilla, allí lanzó el ancla. Prepara el hilo, prepara la carnada, pero antes de comenzar a pescar se puso en pie y comenzó a hacer una oración a Dios dando gracias por un día tan precioso y declarando la gran pesca de ese día.
Acto seguido, comenzó a pescar. Mientras el pescaba, a pocos metros de distancia había una persona observándolo con mucha atención. Esta persona notaba que cuando el pescador cogía un pez, lo media y decía: “Este mide 15 centímetros”; lo sacaba y lo colocaba en una cesta donde acomodaría toda la pesca del día, y continuaba pescando. Luego saca otro pez, y haciendo lo mismo dijo: “Este mide 16 cm.”; lo echa en la cesta y continúa su pesca.
El observador nota que el próximo pez que el pescador saca era bien grande, más del triple de los que había sacado anteriormente, y se sorprende cuando le oye decir: “Este mide mucho”, al tiempo que lo devuelve al agua.
Este patrón fue repetido en varias ocasiones, lo que llamó la atención de tal manera al observador, que decidido, comenzó a remar acercándose sutilmente al bote; saludando al pescador le pregunta: -”He visto que ha tenido muy buena pesca, pero he notado que los peces bien grandes los devuelve al agua. Porque siendo tan grandes los devuelve y no hace esto con los de menor medida?
-El pescador contesto:” Lo que sucede es que los peces grandes no caben en mi sartén que solo mide 16 centímetros”.
A veces pedimos a Dios grandes bendiciones y no estamos preparados para recibir todo lo bueno que Él tiene para nosotros. Debemos expandir nuestra mente para poder recibir las cosas grandes que Dios nos tiene preparadas.
¿Cuánto mide tu sartén?
martes, 29 de octubre de 2013
Sí se puede
Sí se puede cuando estás decidido, cuando comprometes tu voluntad para lograr lo que deseas alcanzar.
Sí se puede cuando ante cada obstáculo muestras temple y con mayor decisión los empiezas a enfrentar.
Sí se puede si ante cada fracaso buscas reconocer tus propios errores, lo que te permitirá acumular sabiduría y todos tus sueños realizar.
Sí se puede si ante los conflictos mantienes una actitud positiva y, a pesar de las adversidades, tu ánimo no comienza a menguar, así, no habrá cima que no puedas alcanzar.
Sí se puede cuando ante los negativos y escépticos mantienes una sonrisa y la alegría se convierte en tu fiel compañera... siempre amigos podrás cautivar.
Sí se puede, cuando ante la duda y la incertidumbre, tu fé te mantiene firme.
Sí se puede, si tienes el coraje de vivir intensamente y haces de cada día, una fascinante aventura... La muerte, entonces, será una angustia que nunca llegará.
lunes, 28 de octubre de 2013
Él Sabe como te Sientes.
Un niño entró en una tienda de mascotas, buscando un perrito. El dueño de la tienda le mostró una camada de perritos en una caja. El niño miró los perritos. Levantó a cada uno de los perritos, los examinó, y los puso de nuevo en la caja. Después de unos minutos, caminó hacia donde estaba el dueño y le dijo: "Ya escogí uno"
¿Cuánto vale? El hombre le dijo el precio, y el niño prometió volver en unos días con el dinero. "No te tardes mucho", le advirtió el dueño, "los perritos como esos se venden rápido". El niño se volvió y con una sonrisa inteligente le dijo: "No estoy preocupado, el mío estará aquí".
El niño se fue a trabajar, desyerbando, limpiando ventanas y jardines. Trabajó duro y ahorro su dinero. Cuando tenía suficiente para el perrito, volvió a la tienda. Camino hacia el mostrador y puso un poco de billetes. El dueño de la tienda clasificó los billetes y los contó. Después de verificar la cantidad, le sonrió al niño y le dijo: "Todo bien hijo, puedes ir a buscar tu perrito." El niño extendió la mano hacia la parte trasera de la caja y sacó un perrito flaco, cojo y se dispuso para irse.
El dueño lo detuvo. "No te lleves ese perrito" le refutó, "Es cojo. No puede jugar. Nunca correrá contigo. No puede ir a buscar nada. Llévate uno de los sanos". "No, gracias, señor", contestó el niño. "Este es exactamente la clase de perro que he estado buscando".
Cuando el niño se volvió para salir, el dueño iba a decir algo, pero calló. De pronto entendió. Debajo de los pantalones del niño se veía un aparato para su pierna lisiada.
¿Por qué el niño quería al perro? Porque él sabía cómo se sentía. Y sabía que era muy especial.
Jesús sabe cómo te sientes. ¿Estás bajo presión en el trabajo? Jesús sabe cómo te sientes. ¿Tienes más de lo que humanamente puedes hacer? El también. ¿Toma la gente más de ti de lo que puedas dar?. Jesús entiende. ¿No te escuchan tus hijos?. ¿Tus estudiantes no se esfuerzan?. Jesús sabe cómo te sientes.
Eres muy valioso para Él. Tan valioso que se hizo hombre como tú para que vinieras a Él.
Cuando luchas, Él escucha. Cuando añoras, Él responde. Cuando dudas, Él escucha. Él ya pasó por eso. Hay alguien que te aprecia por lo que eres, te acepta y te ama incondicionalmente, porque ha estado en tus zapatos.. Su nombre es Jesucristo
Porque no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza. Hebreos 4:15.
jueves, 24 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
Llenando el cántaro
Cuentan que una vez un hombre envió a su joven hijo a llenar un cántaro al río, y le dijo que volviera lo antes posible. El joven obedeció y fue hacia el río mientras su padre le observaba de lejos.
Entonces este vio a su hijo poniendo el cántaro debajo de una cascada, y la fuerza del agua fue tal y la cantidad tan grande que el líquido no logró entrar al recipiente pues su cuello era demasiado delgado. Cuando el hijo llegó con el cántaro, le mostró como el cuello del mismo había sido roto por el fuerte y constante golpear del agua. Además, este hecho provocó que el agua llegará turbia y sucia. El padre preguntó entonces:
- ” Por qué simplemente no sumergiste el cántaro en el río? No veías que el agua de la cascada era demasiada para el cuello del cántaro?”. El hijo contesto:
“Sí, pero es que quería llenarlo lo más rápido posible”.
Muchas veces en nuestras vidas tratamos de” llenarnos” a nuestro tiempo en un mundo acelerado y convulsionado. Dios conoce nuestra capacidad, y sabe que si hacemos las cosas como nosotros queremos podemos hacernos daño pues no estamos capacitados para hacerlo en ese momento, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura ni cristalina, sino turbia.
Queremos tener todo” ya” y en el proceso muchas veces nos lastimamos por no dejar que Dios nos sumerja poco a poco en la corriente calmada del río.
Sabes? Dios conoce tu capacidad, no quieras hacer las cosas en tu momento, pues Dios desea llenar tu cántaro hasta el tope, pero en SU momento y según TU capacidad.
Dios todo lo que hace tiene un propósito, todo es conforme a su voluntad. Solamente necesitas 5 minutos para hablar con Dios y Siente su amor, su gracia y su misericordia.
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Yahvé: «Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré». Salmo 91
Por la mañana hazme oír Tu misericordia, Porque en Ti confío; Enséñame el camino por el que debo andar, Pues a Ti elevo mi alma. Salmo 143, 8
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