TV Perlas De Agua Viva

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miércoles, 23 de octubre de 2013

Llenando el cántaro

 
Cuentan que una vez un hombre envió a su joven hijo a llenar un cántaro al río, y le dijo que volviera lo antes posible. El joven obedeció y fue hacia el río mientras su padre le observaba de lejos.
 
Entonces este vio a su hijo poniendo el cántaro debajo de una cascada, y la fuerza del agua fue tal y la cantidad tan grande que el líquido no logró entrar al recipiente pues su cuello era demasiado delgado. Cuando el hijo llegó con el cántaro, le mostró como el cuello del mismo había sido roto por el fuerte y constante golpear del agua. Además, este hecho provocó que el agua llegará turbia y sucia. El padre preguntó entonces:
- ” Por qué simplemente no sumergiste el cántaro en el río? No veías que el agua de la cascada era demasiada para el cuello del cántaro?”. El hijo contesto:
“Sí, pero es que quería llenarlo lo más rápido posible”.
 
Muchas veces en nuestras vidas tratamos de” llenarnos” a nuestro tiempo en un mundo acelerado y convulsionado. Dios conoce nuestra capacidad, y sabe que si hacemos las cosas como nosotros queremos podemos hacernos daño pues no estamos capacitados para hacerlo en ese momento, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura ni cristalina, sino turbia.
 
Queremos tener todo” ya” y en el proceso muchas veces nos lastimamos por no dejar que Dios nos sumerja poco a poco en la corriente calmada del río.
 
Sabes? Dios conoce tu capacidad, no quieras hacer las cosas en tu momento, pues Dios desea llenar tu cántaro hasta el tope, pero en SU momento y según TU capacidad.
Dios todo lo que hace tiene un propósito, todo es conforme a su voluntad. Solamente necesitas 5 minutos para hablar con Dios y Siente su amor, su gracia y su misericordia. 
 
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Yahvé: «Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré». Salmo 91
 
Por la mañana hazme oír Tu misericordia, Porque en Ti confío; Enséñame el camino por el que debo andar, Pues a Ti elevo mi alma.   Salmo 143, 8

lunes, 21 de octubre de 2013

El Paquete de Galletas.


 
Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora.   La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.

Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario.
Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.
 
La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.
 
Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió.
La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.
La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente.
Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta.
“No podrá ser tan descarado”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas.

Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad.
Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

- ¡Gracias! – Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
- De nada. – Contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.
Entonces el tren anunció su partida…
La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en él andén y pensó:
“¡Que insolente, qué mal educado, qué ser de nuestro mundo!”

Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
 
Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.   Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente a personas y situaciones, y sin tener aun el por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta. Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación. Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.
 
“Así que, no os congojéis por el día de mañana”   Mateo 6:34
 
Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
 
Vive tu día, como si fuera el último. Ríe hasta no poder más, que nadie reirá por ti con tanta libertad y solo vive con el coraje, que no te has dejado vencer.
Siente el aire que te envuelve y dale tu alegría y vive cada día con esa pasión. Aprende a dejar el pasado atrás para así poder vivir.
 
No entiendes por qué estás pasando esta prueba. Te has cuestionado, ¿qué hice mal?, ¿por qué a mí?
 
Qué tal si en este momento solo le dices:   Tu Dios tienes un plan lo entenderé, Ya nada voy a cuestionar, Pues tu Dios tiene un plan…

miércoles, 16 de octubre de 2013

“La Mochila de Piedras”

Cuando tenía la edad de 17 años me introduje en el mundo de los maratones. Junto a mi entrenador el sargento Jiménez, un poco raro y alocado, nos levantábamos todos los días a las 5 am a entrenar. 
 
Ejercicios, rutinas y unos kilómetros eran parte del menú de cada día. Se acercaba el maratón Codetel, en el cual competiría por primera vez, y Jiménez me dijo: “¡Debemos trabajar en tu velocidad!” Desde hoy correrás con una mochila de piedras en la espalda. 
 
Así lo hicimos y los primeros días fueron infernales, pero luego me fui acostumbrando al peso en mi espalda. Ya corría, hacia lagartijas y la mayoría de las rutinas con mi mochila de piedras. 
 
Mi gran sorpresa estuvo en el día que el sargento me dijo: “¡Ya es tiempo de quitarte la mochila y correr por primera vez sin ella!”. Fue algo increíble, corrí tan rápido como nunca antes en mi vida, “¡Sentí que casi volaba!”. ¡Mi cuerpo se sentía libre!  
 
¿Te imaginas como seria tu vida sin esa mochila de piedras que llevas en tu espalda? Estoy seguro que si la abrimos cada piedra tiene su nombre. Miedo, decepciones, traiciones, orgullos, enfermedad, falta de amor, soledad, maltrato, desempleo, rencor, inseguridad y muchas más… 
 
Hoy tu entrenador quiere quitarte esa mochila a la que te has acostumbrado a llevar durante tanto tiempo en tu espalda. Dios quiere que seas libre y pongas todas tus cargas sobre El, para que puedas correr, “¡para que puedas volar!” 
 
Hoy es el día de quitar todo ese peso en tu espalda, hoy es el día de ser libre. ¿Cuál es tu decisión? 
 
“No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”.    Rm 12,21
 
Yo veo que en medio de la muerte persiste la vida, en medio de la mentira persiste la verdad, en medio de las tinieblas persiste la luz..... Deduzco que Dios es vida, verdad, luz... Es amor...         Mahatma Gandhi
 
Cuando Dios te quita aquello que tenías agarrado, Él no está castigándote, sino simplemente abriendo tus manos para recibir algo mejor. Concéntrate en esta frase... "La Voluntad de Dios no te llevará donde la Gracia de Dios no te proteja".
 
Que tengas un día bendecido!
 

martes, 15 de octubre de 2013

“El Niño, La Mariposa y El Capullo”


 
Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera. Un día vio que había un pequeño orificio y que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero. 
 
El niño, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera hizo el agujero más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El niño esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo.
 
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar. 
 
Lo que el niño en su bondad no entendió, fue que la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. 
 
La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud. 
 
Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si Dios nos permitiera progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido. 
 
Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para poder ser libres.
 
"Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."Hebreos 11:1
 
“En el mundo ustedes tendrá tribulación, pero TENGAN VALOR, ANIMO yo he VENCIDO al mundo” Juan 16,33
 
"Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin". Eclesiastés 3:11
 
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1.
 
Que tengas un día Bendecido!

martes, 8 de octubre de 2013

¿Cuál es?


¿El día más bello? Hoy.
¿La cosa más fácil? Equivocarse.
¿El obstáculo más grande? El miedo.
¿El mayor error? Abandonarse.
¿La raíz de todos los males? El egoísmo.
¿La distracción más bella? El trabajo.
¿La peor derrota? El desaliento.
¿La primera necesidad? Comunicarse.
¿Lo que más hace feliz? Ser útil a los demás.
¿El misterio más grande? La muerte.
¿El peor defecto? El mal humor.
¿La persona más peligrosa? La envidiosa.
¿El sentimiento más ruin? El rencor.
¿El regalo más bello? El perdón.
¿Lo más imprescindible? El hogar.
¿La ruta más rápida? El camino correcto.
¿La sensación más grata? La paz interior.
¿El resguardo más eficaz? La sonrisa.
¿El mejor remedio? El optimismo.
¿La mayor satisfacción? El deber cumplido.
¿La fuerza más potente del mundo? La fe.
¿La cosa más bella de todas? El amor.
¿Los mejores profesores? Los niños.
¿Las personas más necesarias? Los padres.
¿Una de las mayores alegrías? Tener amigos de verdad, saber que cuentas con alguien, aunque sepas que ellos no van a resolver tus problemas…
 
Pero toda esta belleza que encontramos en la vida… La tenemos gracias a los dones que Dios nos dio y a su infinito amor…   María Teresa De Calcuta
 
Mas tú, oh hombre de Dios, sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.   1 Timoteo 6:11

lunes, 7 de octubre de 2013

Jugar con Fuego


 
Con cada fósforo que encendían, mayor era la exaltación. El pequeño chisporroteo inicial, y luego la llamita amarillenta, hacían brillar los ojos. Para los cuatro niños era un juego apasionante.
A fin de aumentar el efecto, los niños se metieron en el guardarropa grande del dormitorio de los padres. La oscuridad hacía brillar más la luz de los fósforos, y allí encendieron los cerillos.
En muy poco tiempo ocurrió lo inevitable. El fuego pasó a la ropa colgada y pronto todo estuvo envuelto en llamas.
Fue tan intenso y rápido el incendio que no hubo tiempo para escapar.
 
Unos vecinos advirtieron el humo que salía por debajo de las puertas. Pero Josué, de cuatro años; Jesse, de tres; José, de dos; y Jeremías, de uno; más el tío de los niños, José Arriola, de veintiún años, murieron en el incendio. ¿Por qué tuvieron que sufrir esta horrible tragedia? Por jugar con fuego.
 
Jugar con fuego. La frase se ha hecho proverbial. ¿Cuántas personas no juegan con fuego? Y aunque por algún tiempo escapan a las consecuencias, a la larga el desastre siempre se produce.
 
El elegante y próspero hombre de negocios, de gran prestigio social, que se propone conquistar a su secretaria, juega con fuego. El incendio está a la mano y el desastre es inminente. Matrimonio, hogar e hijos tarde o temprano quedan destruidos.
 
La mujer joven y bella, madre con varios hijos, que se deja cortejar por un hombre guapo, también juega con fuego. En poco tiempo se queman ella y toda su familia. Bien lo dice el refrán: “El hombre es fuego, la mujer estopa; viene el diablo, y sopla.”
 
La gran verdad es que nunca se debe jugar con fuego. El incendio siempre anda cerca de la persona que ha puesto a un lado sus convicciones. Esa persona, sea quien sea, por jugar con fuego, se quema.
 
Por eso dice el sabio Salomón: ¿Puede alguien echarse brasas en el pecho sin quemarse la ropa? ¿Puede alguien caminar sobre las brasas sin quemarse los pies? Pues tampoco quien se acuesta con la mujer ajena puede tocarla y quedar impune. (Proverbios 6:27-29). Así como ningún pecado queda impune.
 
Sólo Jesucristo nos da la fuerza moral y la firmeza de voluntad para huir de todo fuego y tentación de pecado. Sólo Él nos dota de una moral firme y sólida, capaz de resistir las tentaciones de nuestra naturaleza pecaminosa. Cristo es nuestra única seguridad.

jueves, 3 de octubre de 2013

Un gusanito insignificante


 
A propósito de mi libro “La Mariposa Azul y los Regalos de Dios”
 
Cuenta la vieja historia que un buen día, un pequeño gusanito caminaba apresuradamente en dirección al sol. Al borde del camino, una vieja cigarra le pregunta adonde se dirige. Sin interrumpir el paso la oruga le contesta: “Anoche tuve un sueño. Soñé que desde la más alta punta de la gran montaña miraba todo el valle. Me gustó lo que ví en mi sueño y he decidido hacerlo realidad”.
 
Sorprendida, la cigarra le dijo mientras su amigo se alejaba: “¡Estás loco! ¿Cómo pretendes llegar? ¡Tú, una simple oruga! Para ti, una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar, y cualquier tronco una barrera infranqueable”. Pero el gusanito ya iba lejos y no escuchó la severa advertencia. Sus pies no dejaban de moverse.
 
Luego se oyó la voz de un escarabajo: “¿Hacia dónde vas con tanto empeño?”. El gusanito, todo sudado y jadeante contesta: “Tuve un sueño y quiero realizarlo. Subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo”.
 
El escarabajo se explotó de risa: “Ni yo, con estas patas grandotas que tengo, intentaría una aventura tan ambiciosa”. Y se revolcaba en el suelo muerto de risa, mientras la oruga continuaba su camino, avanzando rápidamente unos cuantos centímetros.
 
Igualmente, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro héroe que desistiera. “¡No lo lograrás jamás!”, le decían, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a continuar.
 
Agotado, a punto de morir, decidió pararse a descansar y preparar, con sus últimas fuerzas, un lugar para pasar la noche. “Mañana estaré mejor”, fue lo último que dijo, y murió.
 
Todos los animales del valle fueron durante días a mirar sus restos. Ahí estaba el gusanito insignificante, el animalito más loco del pueblo. Lo que se había construido era un verdadero monumento a la insensatez, digno de uno que murió por querer realizar un sueño imposible.
 
Una mañana en la que el sol brillaba radiante, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una auténtica advertencia para los atrevidos. De pronto, sin embargo, quedaron atónitos.
 
Aquella concha dura comenzó a quebrarse y, asombrados, vieron unos ojos y una antena que no podían ser los de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo a reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.
 
Todos cayeron en cuenta que se iría volando hasta la gran montaña a realizar su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto… y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.
 
Y es que Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y, si nos damos cuenta que no podemos, quizás necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo lograremos.
 
Buscando lo imposible, los hombres han encontrado y alcanzado lo posible, y aquellos que se limitaron a lo que visiblemente era posible, nunca dieron un paso.
 
“Echa lejos de ti esa desesperanza que te produce el conocimiento de tu miseria. Es verdad: por tu prestigio económico, eres un cero…, por tu prestigio social, otro cero…, y otro por tus virtudes, y otro por tu talento… Pero, a la izquierda de esas negaciones, está Cristo… ¡Y qué cifra inconmensurable resulta!”.(Camino 473, San Josemaría Escrivá).    Bendiciones y paz.

martes, 1 de octubre de 2013

Una Puerta Abierta a tu Meta.


 
Edwin C. Barnes tenía un deseo ardiente de convertirse en un asociado de negocios con el gran inventor Thomas a. Edison. No quería trabajar para Edison, quería trabajar con él.
Como un paso hacia convertir su sueño en realidad, Barnes solicitó trabajo en el laboratorio de Edison en Nueva Jersey. Lo contrataron como empleado de oficina y le pagaban el sueldo mínimo, lo que era algo muy lejos de una sociedad.
 
Los meses pasaron sin ningún cambio en su condición ni en su relación con Edison. La mayoría de la gente se habría rendido, sintiendo que su trabajo no la llevaba a ningún lado. Barnes, sin embargo, permaneció firme. Llegó a darse cuenta por completo del ambiente en la oficina y del trabajo de cada persona, y buscó maneras de lograr que el trabajo de cada uno fuera más placentero y eficiente. Sobre todo, permaneció dispuesto y optimista. Vio todo lo que hacía como preparación para el día cuando llegara a ser socio de Edison en una nueva empresa.
 
Llegó el día en que Edison le presentó a su personal de ventas su invención del dictáfono Edison. No creían que se vendería. Sin embargo, ¡Barnes vio esta máquina de apariencia extraña como su oportunidad! Se dirigió a Edison, anunciándole que le gustaría vender el dictáfono. Puesto que nadie más demostró entusiasmo alguno por él, Edison le dio la oportunidad al joven. Le concedió un contrato exclusivo para distribuir y promover la máquina de oficina por los Estados Unidos. Edwin Barnes tuvo éxito en alcanzar su meta de trabajar con el gran inventor, y al mismo tiempo lograr su meta de tener éxito en los negocios.
 
¿Tienes una meta en mente o en tu corazón hoy?
Puedes estar seguro de que la alcanzarás mientras sirves a otros y los ayudas a alcanzar sus propias metas. La ayuda que le ofreces a un miembro de la familia, a un vecino, a un compañero de trabajo o a tu jefe hoy regresará a ti en éxitos mañana…
 
Siempre que se busca el bien común se alcanza,  no  así cuando egoístamente solo se busca el bien individual, sin considerar al hermano.
 
Tal vez la oportunidad te llegue hoy disfrazada de mala suerte, derrota, rechazo o fracaso. Mira más allá de los problemas para considerar las posibilidades. En fe, ayuda a una persona a superar sus dificultades y te sorprenderás por las cosas buenas que Dios envía a tu camino.
 
Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos. Gálatas 6:10

lunes, 30 de septiembre de 2013

IMPORTANCIA DE LA HUMILDAD.


 
En un almuerzo presidido por Mark Young, gobernador de Hong Kong, una dama de las más distinguidas se sintió menospreciada al descubrir que estaba sentada al extremo de la mesa, en vez de estar cerca del anfitrión.
 
Al terminar la comida, se acercó a Mark y le dijo con sequedad: “Según parece, no se cuida usted de dónde se sientan sus invitados.”
 
“Señora”, replicó el gobernador, “a la gente realmente importante no le interesa el sitio donde se sienta; y sucede a veces que quienes se interesan por el sitio, no son importantes.
 
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isaías 57:15
 
Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Yahvé; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. Isaías 66:2

jueves, 26 de septiembre de 2013

El suceso de Tumaco

El suceso de Tumaco
Retroceden las olas del mar ante la Hostia consagrada
 
El siguiente suceso tuvo lugar el 31 de enero de 1906, en el pueblo de Tumaco, perteneciente a la República sudamericana de Colombia, y situado enuna pequeñísima isla a la parte occidental de aquella República, bañada porel océano Pacífico. Hallábase allí de cura-misionero, en dicho tiempo, el reverendo padre fray Gerardo Larrondo de San José, teniendo como auxiliar enla cura de almas al padre fray Julián Moreno de San Nicolás de Tolentino,ambos recoletos.

Eran próximamente las diez de la mañana, cuando comenzó a sentirse un espantoso temblor de tierra, siendo este de tanta duración que, según cree el
padre Larrondo, no debió bajar de diez minutos, y tan intenso, que dio contodas las imágenes de la iglesia en tierra. De más está decir el pánico que se apoderó el pueblo, el cual todo en tropel se agolpó en la iglesia yalrededores, llorando y suplicando a los padres organizasen inmediatamenteuna procesión y fueran conducidas en ellas las imágenes, que en un momento
fueron colocadas por la gente en sus respectivas andas.


Parecíales a los padres más prudentes animar y consolar a sus feligreses, asegurándoles que no había motivo para tan horrible espanto como el que se
había apoderado de todos, y en esto se ocupaban los dos fervorosos ministrosdel Señor cerca de la iglesia, como advirtieron que, como efecto de aquella continua conmoción de la tierra, iba el mar alejándose de la playa y dejandoen seco quizá hasta kilometro y medio de terreno de lo que antes cubrían lasaguas, las cuales iban a la vez acumulándose mar adentro, formando como unamontaña que, al descender de nivel, había de convertirse en formidable ola, quedando probablemente sepultado bajo ella o siendo tal vez barrido porcom pleto el pueblo Tumaco, cuyo suelo se halla precisamente a más bajo nivelque el del mar.

Aterrado entonces el padre Larrondo, lanzóse precipitadamente hacia la iglesia, y, llegándose al altar, sumió a toda prisa las Formas del sagrado
copón, reservándose solamente la Hostia grande, y, acto seguido,vuelto hacia el pueblo, llevando el copón en una mano y en otra a Jesucristo Sacramentado, exclamó: Vamos, hijos míos, vamos todos hacia la playa y que Dios se apiadede nosotros. Como electrizados a la presencia de Jesús, y ante la imponenteactitud de su ministro, marcharon todos llorando y clamando a su DivinaMajestad tuviera misericordia de ellos. El cuadro debió ser ciertamente de lo más tierno y conmovedor que puede pensarse, por ser Tumaco una población demuchos mil es de habitantes, todos los cuales se hallaban allí, con todo elterror de una muerte trágica grabado ya de antemano en sus facciones.
Acompañaban también al divino Salvador las imágenes de la iglesia traídas a hombros, sin que los padres lo hubieran dispuesto, sólo por irresistibleimpulso de la fe y la confianza de aquel pueblo fervorosamente cristiano.

Poco tiempo había pasado, cuando ya el padre Larrondo se hallaba en la playa, y aquella montaña formada por las aguas comenzaba a moverse hacia el
continente, y las aguas avanzaban como impetuoso aluvión, sin que poderalguno de la tierra fuera capaz de contrarrestar aquella arrolladora ola, que en un instante amenazaba destruir el pueblo de Tumaco.

No se intimidó, sin embargo, el fervoroso recoleto; antes bien, descendió intrépido a la arena y, colocándose dentro de la jurisdicción ordinaria de
las aguas, en el instante mismo en que la ola estaba ya llegando y crecíahasta el último límite el terror y la ansiedad de la muchedumbre, levantó con mano firme y con el corazón lleno de fe la sagrada Hostia a la vista detodos, y trazó con ella en el espacio la señal de la Cruz. ¡Momento solemne!¡Espectáculo horriblemente sublime! La ola avanza un paso más y, sin tocar el sagrado copón que permanece elevado, viene a estrellarse contra el ministrode Jesucristo, alcanzándole el agua solamente hasta la cintura. Apenas se hadado cuenta el padre Larrondo de lo que acaba de sucederle, cuando oyeprimeramente al padre Julián, que se hallaba a su lado, y luego a todo el pueblo en masa, que exclamaban como enloquecidos por la emoción: ¡Milagro! ¡Milagro!

En efecto: como impelida por invisible poder superior a todo poder de la naturaleza, aquella ola se había contenido instantáneamente, y la enorme
montaña de agua, que amenazaba borrar de la faz de la tierra el pueblo deTumaco, iniciaba su movimiento de retroceso para desaparecer, mar adentro, volviendo a recobrar su ordinario nivel y natural equilibrio.

Ya comprende el lector cuánta debió ser la alegría y la santa algazar de
aquel pueblo, a quien Jesus Sacramentado acaba de librar de una inevitable yhorrorosa hecatombe.

A las lágrimas de terror sucediéronse las lágrimas del más íntimo alborozo; a los gritos de angustia y desaliento siguieron los gritos de agradecimiento y
de alabanza, y por todas partes y de todos los pechos brotaban estentóreosvivas a Jesús Sacramentado.

Mandó entonces el padre Larrondo fuesen a traer de la iglesia la Custodia, y, colocando en ella la Sagrada Hostia, organizóse, acto seguido, una
solemnísima procesión, que fue recorriendo calles y alrededores del pueblo,hasta ingresar Su Divina Majestad con toda pompa y esplendor en su santo templo, de donde tan pobre y precipitadamente había salido momentos antes.

Como el dicho estremecimiento no tuvo lugar sólo en Tumaco, sino en gran parte de la costa del Pacífico, por los grandes daños y trastornos que
aquella ola, rechazada en Tumaco, causó en otros puntos de la costa hartomenos expuestos que éste a ser destruídos por el mar, se puede calcular la importancia del beneficio que Jesús dispensó a aquel cristiano pueblo, elcual, por estar, como hemos dicho, a nivel más bajo que el del mar,probablemente hubiera desaparecido con todos sus habitantes. He aquí lo que
en carta que tenemos a la vista nos dice hablando de esto el misionero reverendo padre fray Bernardino García de la Concepción, que por entonces se
hallaba en la ciudad de Panamá: "En Panamá estaba en la mayor bajamar, y derepente (lo vi yo) vino la plenamar y sobrepasó el puerto, entrando en el mercado y llevándose toda clase de cajas: las embarcaciones menores queestaban en seco fueron lanzadas a grande distancia, habiendo habido muchasdesgracias".

El suceso de Tumaco tuvo grandísima resonancia en el mundo, y de varias naciones de Europa escribieron al padre Larrondo, suplicándole una relación de lo acontecido
.
 
Libro: Prodigios Eucarísticos.   Fr. Antonio Corredor García, o.f.m.
pgs.108-113.   (P. Pedro Corro, en Agustinos amantes de la Sagrada Eucaristía)

miércoles, 25 de septiembre de 2013

PONTE DE PIE


 
Había un profesor de Filosofía que era un Ateo profundamente comprometido. Su principal meta cada semestre era probar que Dios no podía existir.
Sus estudiantes siempre tenían miedo de discutir con él por su lógica impecable. Durante 20 años, siempre pensó que nadie en su clase y fuera de ella, tendría el valor de ir en su contra.
Claro, algunos habían discutido en clase alguna vez, pero nunca realmente en su contra, y no lo hacían porque él tenía una gran reputación.

Al final de cada semestre, en el ultimo día, él pediría a su clase de 300 estudiantes: 'Si hay alguien que todavía cree en Jesús, que se ponga de pie!'. En 20 años, nunca nadie lo hizo. Ellos sabían lo que venía después, él diría: 'Porque todo aquel que cree en Dios es un tonto. Si Dios existiera, él lo demostraría impidiendo que este pedazo de tiza se rompiera al golpear el piso. ¡Sería tan sencillo para Él probar que es Dios! Y aun así no puede hacerlo'. Y así, cada año azotaba un pedazo de tiza en el suelo para que se rompiera en pedazos.

Los estudiantes no podían hacer más que mirar. La mayoría de los estudiantes terminaban convencidos de que Dios no existía.

Ciertamente, algún que otro cristiano se había colado, pero durante 20 años habían tenido miedo de ponerse de pie. Pues bien, hace unos años, un joven que había oído historias sobre este maestro, se inscribió en esta clase pues sin ella, no podría terminar su carrera. Por ello, tenía miedo. Durante los primeros 3 meses de aquel semestre, él oraba todos los días para tener el valor de ponerse de pie, sin importar lo que dijera el maestro, o qué pensaran sus compañeros de clase. Nada de lo que dijeran quebrantaría su fe. Finalmente llegó el día. El profesor dijo: ' Si hay alguien que todavía cree en Dios, que se ponga de pie!'. De repente, al fondo del salón, el estudiante se levantó. El profesor y la clase de 300 alumnos le miraron fijamente, en estado de shock.
El profesor gritó 'TONTO! Si Dios existiera, Él lo probaría evitando que este pedazo de tiza se rompiese al golpear el piso!'.

Acto seguido, arrojó la tiza, pero al momento que lo hizo la tiza se resbaló de sus dedos y fue resbalando por su manga, por los pliegues de su pantalón y por su zapato hasta que, intacto, rodó por el suelo.

El profesor se quedó con la boca abierta, observando la tiza en el suelo, después levantó su mirada al joven que estaba de pie y salió corriendo del salón.
El joven entonces pasó al frente del salón y habló de su fe en Jesús durante la siguiente media hora. Los 300 estudiantes escucharon cómo hablaba del amor de Dios hacia ellos y de su poder.

A veces, lo único que necesitamos hacer es ponernos de pie. Y no se olviden de que Él está allí.
 
Cuando dices:..."No puedo resolver las cosas..." Dios te dice "Yo dirijo tus pasos" (Proverbios 3:5-6)
 
Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33

martes, 24 de septiembre de 2013

El Juego De La Vida


Imagina a la vida como un juego en el cual tú te encuentras haciendo malabarismos con 5 pelotas en el aire... A cada una las nombras así: trabajo, familia, salud, amigos y espíritu... y las mantienes todas en el aire.

Tú entiendes que la pelota del trabajo es de goma y que si la dejas caer, volverá a ti... Pero las otras 4 pelotas (familia, salud, amigos y espíritu) son de cristal; si dejas caer alguna de ellas, ésta será irremediablemente marcada, maltratada, cuarteada, dañada, o hasta rota y jamás volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto y lograr equilibrar tu vida. ¿Cómo?
No te menosprecies comparándote con otros. Todos somos diferentes y cada uno tiene algo especial.
No traces tus metas y objetivos basado en lo que resulta importante para las demás personas, sólo tú sabes qué es lo mejor para ti.

No des por olvidadas las cosas que se encuentran cerca de tu corazón, aférrate a ellas como a la vida, porque sin ellas... la vida carece de significado.
No dejes que tu vida se resbale de los dedos viviendo en el pasado o para el futuro. Vive tu vida un día a la vez... vivirás todos los días de tu vida.
No te des por vencido cuando aún tengas algo que dar, nada se da por terminado... hasta el momento en que dejas de intentarlo.

Que no te dé miedo admitir que eres menos perfecto, pues ésta es la frágil línea que nos mantiene unidos a los demás.
No tengas miedo de afrontar los riesgos..., es tomando estas oportunidades  como aprendemos a ser valientes.
La manera más rápida de recibir amor es darlo; la manera más rápida de perderlo es apretarlo a nosotros demasiado; y la mejor manera de mantenerlo... es darle alas.
No pases por la vida tan rápido que no solamente olvides de dónde vienes, sino también... adónde vas.

Nunca olvides que la necesidad emocional más grande de una persona es... sentirse apreciado. No tengas miedo de aprender. El conocimiento es liviano, es un tesoro que siempre cargarás fácilmente.
No uses el tiempo ni las palabras sin cuidado, ninguna de las dos es remediable. La vida no es una carrera, es una jornada para saborear cada paso del camino.

Ayer es historia, mañana es un misterio y hoy es un regalo; ¡es por eso que lo llamamos PRESENTE!.
“Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.” Proverbios 10:2
“El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.” (Lc 14,11)
La soberbia, el narcicismo, la altivez y la megalomanía (delirio de grandeza) no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. (San Agustín)
“Y sabemos que para los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.” -Romanos 8:28
El SEÑOR es mi pastor, Nada me faltará. Salmos 23:1

martes, 17 de septiembre de 2013

Sandía


Un Padre iba con su hijo en la carretera. De pronto el papá se paró frente a un sembradío de sandías.
Al bajarse el padre le dijo a su hijo: mira hacia ambos lados que no venga nadie, y luego cruza para poder agarrar una sandía.
El niño asombrado le dijo: Papá deberíamos mirar también hacia arriba ¿no es cierto?.
“Lo correcto hay que hacerlo no solo cuando alguien te esté mirando”
 
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado. Salmos 25:21
 
El que camina en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus caminos, será quebrantado. Proverbios 10:9
 
El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él.Proverbios 20:7

lunes, 16 de septiembre de 2013

El Diario


Un buen Hombre fue asaltado por unos ladrones que le robaron su cartera.
Entonces él escribió lo siguiente en su diario:
“Señor, ayúdame a estar agradecido; primero, porque nunca antes he sido robado; segundo, porque aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero, porque aunque se llevaron todo lo que tenía yo, no era mucho; y cuarto, porque fui yo quien fue robado y no quien robó.”
 
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18
 
Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:57
 
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia. Romanos 5:3.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Transformación


 
En el Japón existe una muy curiosa invención que consiste en tablillas delicadas de madera o de paja, las cuales, por medio de cierto procedimiento, cuando se ponen en una vasija con agua se extienden y forman flores y otras figuras de vivos colores.
Al ponerlas en el recipiente están secas completamente, y no se puede saber qué figuras son; pero tan pronto como tocan el agua parece que se les inyecta vida y se transforman en una figura de extraordinaria belleza.
 
De parecida manera obra el Espíritu Santo. Cuando nuestra alma humana está fría, seca, y recibe el abrazo del Padre Supremo, adquiere un entusiasmo celestial y se presenta nueva, lozana, hermosa y dispuesta a ser con Dios una bendición para todo aquel que la rodea.
 
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11:25

Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:14

martes, 10 de septiembre de 2013

Un Dólar


 
Un joven predicador fue invitado a último momento para que predicase un sermón en la iglesia de su ciudad. Siguiendo un impulso, usó como tema uno de los Diez Mandamientos: “No hurtarás”.
A la mañana siguiente, subió a un autobús y le dio al conductor un billete de un dólar. El conductor le dio el cambio y él se dirigió a la parte trasera del vehículo.
 
Echando un vistazo al cambio antes de guardarlo en su bolsillo, el hombre observó que el conductor le había dado diez centavos de más. Su primer pensamiento fue: La compañía de autobuses no se dará cuenta jamás de la pérdida de diez centavos. Sin embargo, cambió de opinión rápidamente, sintiendo en su conciencia que los diez centavos no le pertenecían y que los debía devolver al conductor. Regresó al frente y le dijo al conductor:” Usted me dio cambio de más”, y le devolvió los diez centavos.
 
Para su sorpresa, el conductor le contestó: “Sí, lo sé. Lo hice a propósito. Escuché su sermón ayer y lo estaba observando por el espejo mientras contaba su vuelto”.
El joven predicador había pasado la prueba a la cual fue sometido por el conductor… y dio un firme testimonio de su fe.
 
¡Que todos nuestros actos concuerden así con nuestras palabras!

Más vale el buen nombre que las muchas riquezas. Proverbios 22:1
 
Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6
 
Dios ha prometido que estará contigo siempre, confía y descansa en sus promesas.
Él no te miente, ni te engaña, es Fiel y Te Ama!
 
En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo. Juan 16:33

lunes, 9 de septiembre de 2013

Por favor papi, mami.


 
“Mis manos son pequeñas y por eso se me derrama la leche aunque no quiera”.
“Mis piernas son cortas, por favor, espérame y camina más despacio, así puedo andar contigo”.
“No me pegues en las manos cuando toco algo lindo y de color brillante. Es que quiero aprender”.
“Por favor, mírame cuando te hablo. Así sé que me estás escuchando”.
“No me regañes todo el día… Déjame equivocar sin hacerme sentir estúpido”.
“No esperes que el dibujo que pinte sea perfecto… Ámame por haber tratado de hacerlo bien”.
“Recuerda que soy un niño, no un adulto pequeño… A veces no entiendo lo que me dices”.
“Te quiero tanto… por favor, ámame por lo que soy, no por las cosas que hago”.
“No me rechaces cuando estés molesta conmigo y vengo a darte un beso… Me siento solo, abandonado y con miedo”.
“Cuando me gritas, me asusto… Por favor, explícame que he hecho”.
No te enfades cuando en la noche las sombras y la obscuridad me da miedo, y me despierto y te llamo. Tu abrazo es lo único que me devuelve la paz”.
“Cuando vamos a las tiendas no sueltes mi mano… Temo perderme y que no me encuentre jamás”.
“Me siento muy triste cuando como padres discuten… A veces pienso que es por culpa mía y se me encoge el estómago y no sé qué hacer”.
“Muchas veces veo que abrazas y acaricias a mi hermano… ¿Lo quieres más que a mí?
“Me regañaste cuando rompí mi juguete favorito y me eché a llorar; yo estaba triste y peor que tú… No lo hice a propósito y me quedé sin él”.
“Te molestaste porque me ensucié jugando… Pero la sensación del barro en mis pies era tan rica y la tarde tan linda…”
“Me meten miedo con el infierno y no sé lo que es… Debe ser algo tan terrible como estar sin ti”.
“Aunque me dejaron con los tíos y la pasé bien, les eché mucho de menos toda la semana… Ojalá no hubiera vacaciones para los papás”.
“Hoy te sentiste mal y yo me preocupé mucho. Traté de entretenerte con mis juegos y me dieron un par de nalgadas y me sacaron de tu lado… Me fui a un rincón a llorar… ¿Qué haría yo si tú te murieras?”.
 
“Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: 
“Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos”. Marcos 10:13-16

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Disfruta Tu Café.


 
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.
 
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas…
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.
 
Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:   Sé habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Esa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “stress.” Continuó: “Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos”.
 
Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás. Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
 
¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Vivan de manera sencilla.
* Tengan paz.
* Amen y actúen generosamente.
* Sean solidarios y solícitos.
* Hablen con amabilidad.
El resto déjenselo a Dios. Y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos.
 
"Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias."Filipenses 4:6

lunes, 2 de septiembre de 2013

El tamaño de las personas


 
Los tamaños varían conforme el grado de compromiso…
Una persona es enorme para uno, cuando habla de lo que leyó y vivió, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.
 
Es pequeña cuando solo piensa en sí misma, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando fracasa justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que hay dé más importante entre dos personas: la amistad, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.
 
Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo.
 
Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de sí misma.
 
Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un espacio de pocas semanas.  Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande. Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo. Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Nuestro juzgamiento es hecho, no a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de expectativas y frustraciones.
 
Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes. No es la altura, ni el peso, ni los músculos que tornan a una persona grande… es su sensibilidad, sin tamaño.   Willian Shakespeare
 
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Génesis 12:2
 
Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Mateo 11:11
 
Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.